Estatuto del cooperante

Un cooperante es la persona que trabaja por una entidad o institución en un país de desarrollo, en el ámbito del desarrollo o el de la ayuda humanitaria.

Los cooperantes no son ni voluntarios ni becarios sino trabajadores con contrato laboral o empleados públicos con una relación de tipo laboral o estatutario con la entidad o institución promotora del trabajo.

El Estatuto del cooperante es una medida esencial para que la Administración general del Estado (AGE) dé apoyo al trabajo de los cooperantes, que frecuentemente se lleva a cabo en lugares y condiciones de notable dureza (condiciones sanitarias deficientes, enfermedades endémicas, conflictos bélicos abiertos, etc.), que pueden suponer situaciones de riesgo para su salud y para su integridad física.

La tarea que llevan a cabo los cooperantes es un elemento estratégico a la hora de avanzar hacia una cooperación de calidad. Por eso, la calidad y la eficacia de la cooperación internacional pasan por dignificar las condiciones en que los cooperantes llevan a cabo su trabajo. Sin duda, la mejora de sus condiciones y la creación de un marco jurídico favorable para los que participan en la ejecución de los proyectos tiene que tener un impacto muy positivo sobre la cooperación internacional que llevan a cabo l’AGE, comunidades autónomas, entidades locales y personas o entidades promotoras de la cooperación internacional para el desarrollo o la acción humanitaria.

El Estatuto de los cooperantes recoge aspectos sustanciales de su actividad, que se pueden agrupar en tres grandes categorías:

  • La incidencia de la tarea que tienen que llevar a cabo como cooperantes sobre su relación jurídica de prestación de servicios.
  • Los derechos y deberes específicos que les corresponden como cooperantes.
  • La concertación de un seguro colectivo por parte del AECID.
Estatuto del cooperante